jueves, 23 de julio de 2009

CONSTRUYENDO SALUD


El problema del consumo de drogas en niños y adolescentes no es un tema ajeno a la comunidad.
Tener una conducta preventiva es anticiparse para evitar que algo ocurra, por ello, es muy importante que durante los primeros años de vida eduquemos a nuestros hijos en el tiempo libre, enseñándole a disfrutarlo y a compartirlo, con el fin de que cuando llegue a la adolescencia pueda someter a crítica las múltiples opciones que se le han transmitido, revisarlas, organizarlas y a partir del resultado construir su propia y personal forma de disfrutar del tiempo de ocio.
Ya durante la adolescencia, seria de ayuda, que tenga el mayor número posible de opciones adecuadas de tiempo libre, acordes siempre con sus intereses, que le permitan relacionarse con amigos diferentes, que compartan también los mismos intereses por emplear su tiempo libre de forma saludable.
En ocasiones, el problema más preocupante, no es que fume o beba en alguna ocasión, sino que fumar o beber se conviertan en su única posibilidad de diversión, en su única oportunidad de tiempo libre, en la única forma de relación con los demás. Evitar que esto ocurra es la función de las alternativas de tiempo libre. Actividades de naturaleza, artísticas, deportivas, culturales, etc todas pueden ser importantes si permiten ampliar intereses, del niño o adolescente, obtener el reconocimiento de sus amigos y consiguientemente, menos probable es que el consumo de tabaco, alcohol u otras drogas sea suficiente para llenar su tiempo de ocio.
Los deportes de equipo –como el básquet- permiten aunar el gusto por la relación con los iguales, el afán competitivo y el desarrollo físico. Por su parte los deportes de esfuerzo individual, (el atletismo, el ciclismo, etc) favorecen la superación y el autocontrol.
Las asociaciones también son muy importantes para proveer formas de empleo del tiempo libre porque en el marco de organizaciones como el Centro Cultural Alberdi, es donde los niños como los adolescentes pueden canalizar todas sus necesidades de relaciones interpersonales, encontrando el apoyo de un grupo más numeroso que el círculo de amigos íntimos y el espacio necesario para compartir, para relacionarse, para desarrollar un proyecto, para organizarse, para sentirse solidario, y en definitiva para aprender a ser un miembro activo de la comunidad.

Equipo Técnico del Proyecto de Prevención y Asistencia de la Drogadependencia – Fundación Clínica de la Familia – Municipalidad de Río Cuarto.

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